La vida en GAMP "Coaj"

Escrito por Grace Cohen, Madrija de GAMP "Coaj".


Cuando tenía 6 años fue el primer momento en el que vi a los paramédicos en el Aviv cubriendo y atendiendo gente, fue en este instante cuando me dije: “de grande quiero ser paramédica”. Ahora que lo soy, me doy cuenta de que nunca pensé que GAMP “Coaj” iba a cambiar mi vida tan drásticamente, ni que esa decisión que tomé desde el primer momento en que los vi iba a influir tanto en mi persona.

GAMP “Coaj” ha cambiado desde mi condición física hasta mi forma de valorar y ver la vida, las cosas que tengo... sobre todo mi manera de pensar. Estar en esta institución no es fácil: ir todos los jueves en la noche y los domingos en la mañana, no son cosas que como chavos buscamos: hacer físicos y exámenes, tener que estudiar todo el tiempo los nuevos temas de cada junta, en general nos da flojera... pero el resultado no tiene palabras para describirse; tener la satisfacción de saber que gracias a ti una persona se puede salvar de la muerte es algo que nadie puede entender hasta que lo vive. Estar en esta institución es un sacrificio, pero sobre todo un privilegio que nos es ofrecido para cambiar nuestras vidas y las de los jóvenes de la Comunidad Judía de México.

Una de las cosas que más le agradezco a esta institución son los amigos que me ha dado, el haber conocido a tanta gente nueva me cambió: me hizo ver que existen muchas personas a mí alrededor que están abiertas a construir una amistad conmigo y ahora siento que se han convertido en mi familia.

A lo largo de mi trayectoria en GAMP “Coaj” he vivido varias experiencias que me han ayudado a crecer como persona.



Un ejemplo de estas fue una cobertura en la que una señora se me acercó y me dijo “por gente como tú me quedo tranquila del futuro de mis nietos, porque sé que ustedes van a ser los próximos líderes comunitarios”. Esto marcó mi vida y me impulsó a seguir adelante en esta institución, a seguir sacrificándome y esforzándome por mi futuro y por el futuro de mi comunidad.

Para mí, pararme en cualquier cobertura con el uniforme representando a GAMP “Coaj” es un orgullo; que las personas sepan que soy parte de este servicio social y que la gente se dé cuenta de lo mucho que nos preocupamos por darles un gran servicio y por mejorar cada día para lograr ser paramédicos y jóvenes comunitarios óptimos es el mejor sentimiento que se puede tener.

Gracias a todos ellos que nos ven en los diferentes eventos a los que asistimos, es que seguimos creciendo y avanzando como institución.

Hoy escribo esto desde el presente, pero no puedo evitar proyectar mis pensamientos hacia el futuro; lo que me gustaría ver el día de mañana es que cada vez más jóvenes abran sus ojos y se comprometan con el deber y la responsabilidad de ver por el otro, formando parte de distintas organizaciones tanto comunitarias como extracomunitarias, como GAMP “Coaj”, que se dedican al crecimiento de sus janijim, madrijim y directivos para que podamos entender y ver al mundo desde distintas perspectivas, siempre conscientes del papel que tenemos ante los demás.

Abril 2018

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